¿Qué es Takesumi?
Descripción
Takesumi, es carbón activado de bambú, originalmente proveniente de Japón.
«Take» (竹) significa bambú en japonés, y «sumi» (炭) significa carbón. Literalmente, carbón de bambú.
El Origen
Proviene del bambú moso de más de 4 años, cultivado sin pesticidas ni fertilizantes químicos en los bosques de bambú orgánicos de la propia compañía que lo produce ubicada en la Prefectura de Miyazaki, Japón.
Estos bosques de bambú orgánicos están certificados por JAS Organic, Normas Agrícolas Japonesas, que son la certificación obligatoria para la exportación y comercialización de productos orgánicos en Japón, lo que proporciona un suministro confiable de materias primas seguras para la producción de carbón de bambú. Gracias a este cultivo orgánico, se produce carbón de bambú seguro y confiable de la más alta calidad.
El Bambú…una historia de 5.000 años.
El ser humano ha utilizado el bambú más de 5.000 años. En la antigua China, las cañas de bambú se utilizaban para la fabricación de artículos del hogar, armas (arcos y flechas), libros, edificios, alimentos, papel y muchos otros artículos. El bambú es un elemento básico del jardín japonés y un símbolo de la cultura japonesa. En Japón específicamente, el bambú representa valores filosóficos profundos: flexibilidad ante la adversidad, crecimiento constante, arraigo sólido y elegancia en la simpleza. Es un símbolo de buena fortuna y pureza, presente en ceremonias, arquitectura y jardines.
El bambú Moso es la especie más importante para comprender Takesumi. Originaria de Japón, tiene hasta ahora el récord de crecimiento más rápido, registrando una velocidad máxima de 1,2 metros por día en su etapa de mayor desarrollo, alcanzando su altura máxima en un período de 3 a 6 meses. Aunque la caña alcanza su altura rápidamente, pasa sus primeros 3 a 5 años desarrollando un denso sistema de raíces subterráneas. Durante este tiempo va adquiriendo resistencia estructural, punto en el que se considera apto para ser cosechado. Alcanza hasta 20 metros de altura y por lo general su diámetro es de 10 cm.
Como planta de rápido crecimiento, el bambú absorbe grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera, ayudando a mitigar el cambio climático. Además, su sistema de raíces extenso ayuda a prevenir la erosión del suelo y a mantener la estabilidad de los terrenos.
Para cultivar el bambú no son necesarios pesticidas ni herbicidas. También son poco necesarios los fertilizantes, porque muy frecuentemente el crecimiento espontáneo de la planta de bambú se realiza cerca de pantanos, ríos y riachuelos, donde reciben naturalmente una buena cantidad de nutrientes.
Respecto a su cosecha, a diferencia de los árboles, cuando se corta un tallo de bambú la planta no muere, genera nuevos brotes inmediatamente. Esto lo hace extraordinariamente renovable. Se necesitan de 4-5 años para que el bambú madure, contra 25 años para el roble.
Una vez cosechado, el bambú se procesa en una amplia gama de productos: Construcción y Arquitectura, Muebles y Pisos, Textil, Papel y Celulosa, Alimentación, Usos avanzados e industriales
Los objetivos de desarrollo sostenible han hecho que gobiernos, organizaciones e instituciones de todo el mundo viren la mirada hacia el bambú japonés. Este es un recurso renovable que ha ganado importancia en este campo.
Takesumi: Proceso de fabricación y control de calidad.
Luego de la cosecha, corte y la eliminación de los nudos, el bambú se seca de forma natural durante al menos tres meses. Posteriormente, son horneados a través del método tradicional, en un horno de barro, siendo el método más adecuado para producir carbón vegetal de alta calidad. Sus artesanos locales hornean lentamente el bambú durante un mes para producir carbón vegetal, alimentando el fuego solo con leña natural y bambú. No se utiliza gas, aceites ni otros productos químicos.
Manteniendo un contenido de humedad constante, permite que se convierta en carbón vegetal duro al quemarlo, sin alquitrán y apto para el consumo humano.
Nuestro proveedor japonés está comprometido a crear productos de alta calidad en cada etapa del proceso, desde el bosque de bambú hasta el final de su vida útil. Cultiva bambú moso en su propio bosque de bambú, con certificación orgánica por la JAS Organics Foods, otorgados por el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca (MAAFF), confirmando que sus productos se producen de forma orgánica en conformidad con las normas JAS y están verificados por un organismo de certificación acreditado.
Para garantizar la calidad, seguridad e higiene, realizan investigación conjunta con la Universidad de Miyazaki y el Centro de Tecnología Industrial de la Prefectura de Miyazaki, además de orientación de la Organización de Promoción Industrial de la Prefectura de Miyazaki.
Propiedades físicas y químicas de Takesumi.
El carbón de bambú posee propiedades físicas y químicas únicas debido a su estructura celular natural y a su proceso de pirolisis térmica a altas temperaturas.
- Propiedades físicas.
- Estructura ultraporosa: Cuenta con una inmensa red de poros que multiplican su área superficial activa.
- Alta área superficial: Su superficie interna supera drásticamente al carbón vegetal de madera común (hasta 10 veces mayor).
- Capacidad de absorción: Funciona como una esponja molecular microscópica que atrapa gases, humedad, olores y partículas contaminantes.
- Regulación de humedad: Absorbe el exceso de humedad ambiental en climas húmedos y la libera cuando el aire circundante está seco.
- Propiedades químicas.
- Alto contenido de carbono elemental: Su composición química principal es carbono puro fijado, generalmente superior al 80%.
- Adsorción química específica: Atrae y fija de forma selectiva compuestos orgánicos volátiles (COV), cloro, benceno, amoníaco y metales pesados.
- Riqueza en minerales naturales: Conserva minerales solubles de la planta original como silicio (Sio2), potasio (K), calcio (Ca) y magnesio (Mg) que se liberan al sumergirse en agua.
- Propiedades alcalinizantes: Tiende a elevar ligeramente el pH del agua hacia un estado débilmente alcalino (entre 7.5 y 8.5).
- Resistencia a la degradación: Es químicamente estable, no se corroe y resiste el ataque de la mayoría de los agentes químicos comunes.
Principales usos de Takesumi
- Purificación y filtrado: se utiliza en filtros de agua y bolsas ambientadoras, ya que absorbe la humedad, el cloro, compuestos orgánicos y malos olores del ambiente.
- Cosmética y cuidado personal: es muy valorado como agente purificante y desintoxicante. Se añade a jabones, mascarillas y exfoliantes gracias a su capacidad para atrapar toxinas, controlar el exceso de grasa y actuar como barrera anti polución.
- Medioambiente y agricultura: se emplea para el tratamiento de aguas residuales, descontaminación de metales pesados y como aditivo para mejorar los suelos.
- Combustible: en ciertas regiones de Asia, se usa como carbón para cocinar debido a su alta eficiencia y porque produce menos humo y contaminación atmosférica que la madera tradicional.
¿Cómo es su funcionamiento en el agua potable de la llave (grifo)?
Dado que Takesumi es un carbón de bambú horneado a una alta temperatura (aproximadamente 1.000°C), lo vuelve alcalino, por lo tanto, al agregarlo al agua potable, esta se hará más alcalina.
El cambio en la alcalinidad del agua potable, la hace suave y le da un sabor más atractivo. Además, el carbón de bambú adsorbe y elimina impurezas, como el cloro y otros productos químicos del agua potable, volviéndola más saludable. A la vez, esta agua absorbe minerales esenciales del carbón, como calcio, potasio y hierro.
¿Cómo se usa?
Antes de su primer uso, debe lavarse ligeramente con agua antes de usarlo. Luego, hervir en agua durante 10 minutos. A continuación, se agrega 3 barras de carbón de bambú por litro de agua potable (de la llave), luego de aproximadamente 3 horas, esta se volverá alcalina. Pase el agua a una segunda jarra de vidrio, ya que una vez filtrada, el agua conserva su pureza y sus propiedades. En ese momento, puede volver a iniciar el proceso en la primera jarra. Así, siempre tendrá agua pura a su disposición. Es posible que en el agua queden pequeños fragmentos de carbón, si esto sucede, no se preocupe, ya que no pasa nada por ingerir estas partículas. Incluso si se rompe, se puede seguir usando. El carbón de bambú se puede usar durante 3 meses.
Para su cuidado y correcto funcionamiento, 1 vez a la semana, retírelo del agua y expóngalo a la luz solar por 1 hora.
Segunda vida del Takesumi
Luego de su periodo de uso en el agua potable por 3 meses, pierde su capacidad de filtración, pero es completamente reutilizable. Al ser un producto orgánico 100% natural, puede ser triturado y reutilizado como abono para la tierra (fertilizante y regulador de pH), usarse como deshumidificador y desodorizador para el hogar.
Takesumi y agua
¿Y si usamos Takesumi para añadir aún más valor al agua potable chilena colaborando en el fomento de su consumo?
Profundicemos en uno de sus principales usos…Purificación y Alcalinización del agua potable.
Takesumi y
agua potable Chilena
Takesumi y el agua potable chilena…una alianza natural
Chile es uno de los dos únicos países de América Latina donde el agua de la llave es segura para beber.
Según el Índice de Desempeño Ambiental (EPI) 2024, publicado por las universidades de Yale y Columbia, Chile obtuvo el primer lugar mundial en el indicador de aguas residuales tratadas, destacando entre 180 países evaluados.
En la categoría saneamiento y agua potable, que mide el nivel de protección de un país a la salud humana de riesgos ambientales, Chile se ubica en el lugar 35 entre 180 países, y se encuentra dentro de los 40 países del mundo donde es seguro beber agua de la llave.
En Chile se puede tomar agua directamente de la llave gracias a la norma chilena 409, elaborada por el Ministerio de Salud y basada en indicaciones de la OMS. Esta norma es tanto o más exigente que la recomendación de la OMS, y mucho más que las regulaciones que hoy se aplican al agua envasada. El cumplimiento de los parámetros de calidad del agua potable alcanza al 99%. La regulación es controlada por más de un millón de muestreos de calidad al año, estrictamente fiscalizada por las autoridades sectoriales y de salud.
La tarea de la industria del agua potable y saneamiento es mantener la calidad y continuidad de los servicios sanitarios a pesar de las condiciones adversas derivadas por los efectos del cambio climático. Este modelo ha permitido que el suministro de agua potable sea suficiente y continuo, lo que garantiza su disponibilidad para los habitantes de las ciudades del país. El agua potable en nuestro país llega a más de cinco millones de hogares urbanos lista para su consumo directo, los siete días de la semana y durante las 24 horas.
Considerando todos los datos expuestos anteriormente se da un escenario totalmente colaborativo entre el agua potable chilena y Takesumi, potenciando sensorialmente un agua potable de calidad y seguridad mundial, cuya base ya supera en norma a lo que cualquier agua embotellada ofrece.
Las diferencias regionales: donde Takesumi suma más valor
El agua chilena varía según su origen geográfico y esa variación es exactamente el espacio donde Takesumi actúa.
Las características del agua potable dependen en gran medida de la fuente de abastecimiento de donde se extrae. El agua producida a partir de fuentes subterráneas, como pozos o sondajes que abastecen gran parte de la zona centro norte del país, contiene más sales minerales (principalmente de calcio) y se dice que es más «dura». Por otra parte, el agua producida desde fuentes superficiales (como lagos o ríos), es más «blanda».
Esta distinción importa porque Takesumi actúa de manera diferente según el tipo de agua:
- En aguas más duras (norte y centro del país): suaviza el perfil mineral, reduce la percepción de sabor metálico y mejora la palatabilidad notablemente.
- En aguas más blandas (sur del país): libera minerales beneficiosos como calcio, magnesio y potasio, enriqueciendo un agua que ya es limpia pero más neutra en composición.
En ambos casos, Takesumi elimina el cloro residual, que es la razón número uno por la que los chilenos prefieren el agua embotellada a pesar de que la de red es técnicamente segura.
El cloro y el sarro son los dos grandes motivos por los que los chilenos desconfían del agua de la llave, aunque ninguno representa un riesgo real para la salud. El cloro es garantía de seguridad, no una amenaza; el sarro es simplemente calcio y magnesio disueltos. El problema es puramente sensorial: el sabor, el olor y la percepción de dureza.
Takesumi resuelve exactamente eso: adsorbe el cloro residual y equilibra el perfil mineral, mejorando la experiencia de beber agua sin alterar su seguridad ni eliminar sus minerales beneficiosos.
Takesumi no corrige un agua deficiente, elimina la única barrera perceptual que impide que los chilenos beban con placer el agua de mejor estándar de América Latina.
Chile ya tiene el agua potable más avanzada de América Latina, Takesumi la convierte en la mejor experiencia de hidratación posible, sin una sola botella de plástico.
Takesumi y sostenibilidad
Todo parte de una base sostenible…el bambú materia prima excepcional
- El argumento de sostenibilidad del Takesumi parte de una premisa simple pero poderosa: el bambú es la materia prima más renovable del planeta, y eso tiene consecuencias concretas y medibles.
- Se renueva solo, en tiempo récord. Mientras un roble tarda 25 años en madurar, el bambú Moso está listo para cosecharse en 4 a 5 años, y cuando se corta no muere, el rizoma rebrota solo, sin replante.
- Captura CO₂ de forma excepcional. Una hectárea absorbe más de 21 toneladas de CO₂ al año y almacena aproximadamente 150 toneladas en sus primeros siete años de vida, según la International Bamboo and Rattan Organization. Eso es hasta un 35% más que una superficie equivalente de árboles.
- No necesita agroquímicos. Crece sin pesticidas ni fertilizantes, lo que elimina uno de los mayores impactos de la agricultura industrial.
Entonces, el bambú no solo es rápido y abundante, sino que mientras crece está activamente reparando el clima. Esa es la base material sobre la que descansa toda la cadena de valor de Takesumi.
Sostenibilidad de Takesumi: análisis por etapa del ciclo de vida.
La sostenibilidad real no se mide solo en el producto final, sino en cada etapa de su existencia. El Takesumi tiene atributos positivos en todas ellas.
Cultivo: El bambú proviene de bosques gestionados responsablemente, sin fomentar deforestación.
Fabricación: El bambú crece de forma abundante y solo requiere un ciclo de crecimiento de 4 años para producir carbón vegetal. Su producción tiene un bajo impacto ambiental y no genera residuos, ya que el humo se captura y destila para elaborar vinagre de bambú, y la ceniza residual se utiliza como acondicionador de suelo, eliminando el concepto de desperdicio. Las emisiones del proceso se consideran prácticamente nulas, porque el bambú absorbe más CO₂ del que genera su producción y transporte.
Uso: Aquí ocurre el impacto más visible: cada barra de Takesumi reemplaza cientos de botellas plásticas que tardan 400 años en degradarse y en su mayoría terminan en océanos o vertederos. El producto es 100% natural, sin químicos, y además mineraliza el agua mientras la purifica.
Fin de vida: Cuando el carbón se agota como purificador, no se convierte en basura. Puede reutilizarse como abono para suelos, deshumidificador, desodorizante o purificador de aire. Es economía circular en su expresión más pura…un producto que no genera residuo, sino que se transforma en un nuevo recurso para otra función.
Takesumi v/s Alternativas…Comparativa de impacto ambiental.
El Takesumi no compite solo en forma y calidad de filtración, sino en huella ambiental total.
| Solución de agua | Residuos plásticos | Fin de vida | Renovable |
| Botellas plásticas | Altísimos | Vertedero u océano | No |
| Filtros en jarras | Cartuchos mensuales | Difícil reciclaje | No |
| Ósmosis inversa | Bajo | Membrana plástica c/2 años | No |
| Takesumi | Cero | Compost / abono | Sí, cada 5 años |
A diferencia del plástico, el Takesumi no libera microplásticos ni contamina ríos u océanos. Su producción requiere menos energía que cualquier derivado del petróleo. Y mientras los filtros sintéticos generan residuos de difícil reciclaje cada pocas semanas, Takesumi tiene una duración de meses y termina en la tierra como nutriente.
No hay otra solución de purificación de agua que sea a la vez efectiva, de origen renovable, libre de plástico y con fin de vida circular.
Takesumi y su impacto en los criterios ESG
Takesumi no solo se diferencia en su tipo y calidad de purificación, mineralización y alcalinización del agua potable, sino que aporta indicadores concretos en las tres dimensiones ESG:
Ambiental (E)
- Reducción verificable de residuos sólidos plásticos.
- Reducción o neutralidad de la Huella de carbono en toda la cadena productiva.
- Mejora de la calidad del agua.
- Fin de vida compostable, sin residuos tóxicos.
Social (S)
Ofrece a las personas agua de calidad superior, libre de contaminantes y microplásticos, lo que se traduce en bienestar medible y valor diferencial de marca. Es un producto sin aditivos y apto para toda la población.
Gobernanza (G)
Todos los impactos generados al implementar el uso de Takesumi son medibles y reportables para comunicar en informes de sostenibilidad de las organizaciones.
Takesumi y su aporte en los criterios ESG de las organizaciones que lo integran
Al integrar Takesumi en las operaciones de una organización, principalmente en las que se produce un alto consumo de agua por parte de las personas, este se transforma en un insumo medible y reportable en los tres criterios ESG entregando información real y comunicable para utilizar en sus reportes formales de sostenibilidad.
- Ambiental (E).
Sustituir agua embotellada por Takesumi genera impactos en botellas plásticas y plásticos PET evitados, huella hídrica evitada, CO2e evitado, análisis de ciclo de vida ACV, eliminación del riesgo emergente con evidencia científica sobre la presencia de micro y nanoplasticos en agua embotellada. - Criterio Social (S).
En organizaciones con alto consumo de agua por parte de las personas (como hoteles y edificios corporativos) es valorada cada vez más la integración de acciones reales en sus operaciones en coherencia con sus criterios de sostenibilidad y, la implementación de Takesumi como reemplazo al uso de agua embotellada o filtrada, es un aporte directo a esto. Además, al eliminar el riesgo emergente sobre la presencia de microplásticos en el agua embotellada, es percibido como un aporte al cuidado de su salud. Todas estas acciones son un aporte directo a la experiencia y bienestar de las personas en sus instalaciones.Además, el implentar el uso de Takesumi fomentamos el consumo del agua potable chilena y le entregamos más valor aún a un producto nacional mundialmente reconocido por su excelente calidad. - Gobernanza(G).
Los datos técnicos obtenidos de las métricas reales entregadas por el uso de Takesumi en las organizaciones se transforman en indicadores claves de rendimiento (KPIs) para reportes en sus informes de sostenibilidad. Además, el marco regulatorio chileno (Ley REP, Ley de Plásticos de un Solo Uso, NCG 461 de la CMF) y estándares internacionales como GRI permiten que las organizaciones reporten este tipo de soluciones dentro de sus reportes de sostenibilidad.
Takesumi es un mejorador y optimizador de agua potable, diseñado para actuar sobre agua que ya cumple estándares sanitarios básicos, reduciendo contaminantes residuales y mejorando su calidad organoléptica y mineral.
«Takesumi no es solo un producto de purificación de agua. Es un sistema de gestión de recursos con impacto ambiental medible en tres ejes: primero, reduce drásticamente los residuos plásticos generados por el agua embotellada o los filtros sintéticos. Segundo, su materia prima, el bambú Moso, captura más de 21 toneladas de CO₂ por hectárea al año y se renueva cada 5 años sin replante. Tercero, al final de su vida útil no genera basura: se convierte en abono, deshumidificador o desodorizante natural. Es un producto con ciclo de vida circular completo, verificable y alineado con los indicadores ESG.»